
Casi tres años sin vernos, mucho tiempo a la espalda y poco por delante en lo referente a nuestra amistad, el último día en el que todavía nos tratábamos de amigos, las palabras no fueron dulces, ni de apoyo, sólo hubo reproches y despecho.
El tiempo hizo su trabajo, soplo, se llevo todo lo que sobraba, nos dejo con un montón de malas acciones en los bolsillos que no supimos entender.
Y entonces las circunstancias cambiaron, hubo un nuevo giro, había una posibilidad, de compartir un mismo espacio no por obligación, como antes, sino por gusto, por propia elección. Por facilitarle la vida al vértice de nuestro siempre invisible triángulo.
Ocurrió, que los bolsillos también estaban llenos de sentimientos, de anhelos, rebosaban de palabras que nunca se dijeron, el alcohol y la música, los recuerdos, la sensación de que el tiempo no pasa, de que todo estaba como siempre... obro el milagro, que ni en nuestros mejores sueños pudimos pensar. Y es que la Estrella que llego del norte, con su luz, nos trajo buena nueva, gracias a Ella, que nos junto.
He aprendido mucho de esa mágica noche, que siempre tendré a mi estrella, por muy lejos que este Gijón, que el tiempo no mello lo que de verdad un día fue. Y aunque la magia se quedara ahí, esos instantes me hicieron tan feliz, que todo lo demás es querer la perfección.
El sábado 15 de Noviembre, aprendí, compartí abrazos y lágrimas contigo, y esta vez después de mucho tiempo, eran de felicidad.
El tiempo hizo su trabajo, soplo, se llevo todo lo que sobraba, nos dejo con un montón de malas acciones en los bolsillos que no supimos entender.
Y entonces las circunstancias cambiaron, hubo un nuevo giro, había una posibilidad, de compartir un mismo espacio no por obligación, como antes, sino por gusto, por propia elección. Por facilitarle la vida al vértice de nuestro siempre invisible triángulo.
Ocurrió, que los bolsillos también estaban llenos de sentimientos, de anhelos, rebosaban de palabras que nunca se dijeron, el alcohol y la música, los recuerdos, la sensación de que el tiempo no pasa, de que todo estaba como siempre... obro el milagro, que ni en nuestros mejores sueños pudimos pensar. Y es que la Estrella que llego del norte, con su luz, nos trajo buena nueva, gracias a Ella, que nos junto.
He aprendido mucho de esa mágica noche, que siempre tendré a mi estrella, por muy lejos que este Gijón, que el tiempo no mello lo que de verdad un día fue. Y aunque la magia se quedara ahí, esos instantes me hicieron tan feliz, que todo lo demás es querer la perfección.
El sábado 15 de Noviembre, aprendí, compartí abrazos y lágrimas contigo, y esta vez después de mucho tiempo, eran de felicidad.
1 comentario:
Yo no estaba aki cuanod esto se escribio, pero ahora puedo decir que me alegro de que ese dia existiese, a todos creo que nos trajo cosas buenas.Volvi a descubrirte y a disfrutar de ti para que unos meses mas tarde me metiera en tu vida de una manera mas grande. Gracias
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