miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cuando Anta cayó en el ólvido...


Simplemente, nos hicimos mayores, y al igual que Anta, aquellas maravillosas cartas, aquellos cuadernos, y toda la creatividad que había en ellos se esfumó con el paso de los años.
Y ahora, echo de menos esos tiempos, creo que fue Picasso quien dijo que es mejor que la inspiración te pille trabajando, a mi hace siglos que no le doy esa opción.
Aunque empiezo tan enrevesada como siempre, esto es un propuesta, te lanzo un guante y espero que lo recojas, porque nadie, excepto nosotros dos, tiene porque saber que Anta nunca murió, que simplemente se arriesgo entre las dunas, y fue perdiendo fuerza, y allí esta, y sabes que sus habitantes nunca se fueron... quizás esta sea una buena forma de escribir, de vernos casi a diario, de contarnos nuestras cosas, como haciamos antes.
Y así, tendremos las cotidianidad, que yo necesito y que tu esperas.

1 comentario:

Chus dijo...

La brevedad de este comentario se debe a que dentro de media hora te veré en el cine.
Nunca he dudado que Anta sigue viva, igual que se que el verdadero "yo" de las personas nunca se apaga, nunca queda totalmente a oscuras por mas que a veces traten de ponerlo bajo la alfombra para intentar llevar su vida por algún otro sendero.

Para la próxima entrada, más y mejor.

Un beso