Si mi tiempo fuera mío, y no tuviera que dedicarme a ganar dinero para luego pagar todas las cosas que “necesito” tener quizás, cogería mi mochila, la sabría llenar de lo imprescindible para vivir, y te invitaría a un viaje sin retorno, para enriquecer los ojos de nuestras almas.
Podríamos ver las maravillas que esconde el mundo, sin necesidad de poner una fecha de vuelta, de tener un hogar construido con ladrillos y bonitas paredes, porque si mi tiempo fuera mío, mi espíritu estaría más presente en mi día a día, no tendría porque ser práctica, y en cada momento sabría que mi hogar está, donde tú estés.
Vivir el día a día no sería un sufrido esfuerzo por llegar al fin de semana, y si mi tiempo fuera mío, tendría tardes enteras con las personas que quiero, sin un reloj que contara los minutos de los quehaceres que quedan para mañana.
Y es que en otra vida, o quizás al final de esta, mi tiempo será mío, y quizás sea entonces cuando no sepa que hacer con él.
Una frase que me encanta dice algo así, como que no podemos elegir el tiempo que se nos ha concedido, pero si que hacer con él. Sé que llegar a un equilibrio es sumamente difícil, sé que demando demasiado tiempo y que a veces se me va entre las manos.
Las elecciones que he tomado, y las que no, conforman mi presente, en el cuál me siento bien, aunque inacabada, ir cerrando puertas, empieza a ser una necesidad anímica tan importante como respirar.
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1 comentario:
He flipao, publico mi entrada y me encuentro con la tuya....QUe callado te lo tenias....Ojala el tiempo se parara donde quisieramos, ojala algunas cosas fueran mas facil y compartir nuestro tiempo tambien.Algun dia tendremos ese reloj parado.Lo se.
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