miércoles, 25 de noviembre de 2009

En memoria de: Susana Casilda Jorge

He tardado mucho en escribirte, supongo que no estaba preparada, no sabía muy bien como expresarme, que decirte, espero que estés dónde estés, cuando tengas un minuto libre, puedas leer esto que te escribo…

Te dije hasta luego, porque me fue imposible decirte adiós, además sé que en algún momento, cuando me llegue la hora, nos volveremos a ver.
Nunca he tenido tanta conciencia sobre la muerte como ahora, y no entiendo tanto sufrimiento, para un final tan trágico, lo que puedo decirte es que te vi pelear, y para mi has ganado. He visto a tus hermanos y tus padres despedirte, a tu pareja, y se respiraba un amor tan puro y sincero, no todo el mundo se va con eso, no todos el mundo tiene una vida como la tuya, me alegro de que te fueras feliz, yo guardo ciertos recuerdos, que ya siempre estarán conmigo, te veo en esos recuerdos, y no puedo evitar sonreír. A pesar de todo el dolor, has dejado paz, has enseñado a caminar a los tuyos. Ojala la parte de la familia que compartimos aprendieran un poco de la unión que he visto entre tus hermanos, y ojala puedas mantener esa unión siempre.
Espero que seas feliz, y que guardes del dolor a tus seres queridos.
Me alegra haber compartido familia, tiempo e infancia contigo.
Un placer, te quiero, hasta siempre prima, cuida de los tuyos que es lo que importa.
D.E.P

1 comentario:

ReinaMora dijo...

Ha supuesto un enorme shock enterame de tu desaparición. Me llamó mi hermana, se acababa de enterar, y fue de la forma en la que se suelen decir estas cosas por teléfono:
" a ver, no te pongas nerviosa, pero tengo que decirte..." no pude creérmelo, no pude hacer nada en toda la tarde más que recordar algunos momentos mientras no podía parar de llorar. Mezcla de tristeza, miedo, desasosiego. Tristeza porque aunque hiciera mucho tiempo que no nos veíamos siempre me pareciste una chavala maja, primero como vecina, luego como compañera de mi hermana, después cuando trabajaste con nosotras desde el día en que tu madre me dijera, "niña, a ver si te enteras de algo pa mi Milagritos, a ver si pudiera trabajar con vosotras", y así fue durante un tiempo. Mientras, en el vago intento de asimilar la noticia, se me vinieron a la cabeza múltiples imágenes, de cuando Cete, Ramoncete no levantaba tres palmos del suelo y me decía que de mayor sería mi novio, de Enriquito, que siempre me pareció un crío encantador, o de Elena. Me acordé de tu época de uñas largas y negras y esos leggins que ahora están tan de de moda y tú llevaste de todos los colores; de aquel video en las fiestas del colegio en el que bailabais aquella canción de Europe y otras en las que ibais enlutadas como dos cucarachitas. Se agolpan sin orden cronológico esos y otros momentos. Y persiste el escalofrío, y el nudo en la garganta, porque aún no acabo de creer que esa chica llena de vida, con la sonrisa siempre en la boca, con esa personalidad tan "peculiar" se haya ido de esa manera.

Estés donde estés... descansa paz.